Hay que ayudar al necesitado

1-4
Queridos jovencitos,
no se burlen de los que sufren,
ni aumenten su tristeza.
No abandonen a los pobres,
ni le nieguen ayuda
a quien les pida limosna.
5
Si no lo hacen así,
esa persona podría maldecirlos.
6
Si le amargan la vida
y esa persona los maldice,
nuestro Dios atenderá su protesta.
7
Gánense el cariño de la gente
y respeten a las autoridades.
8
Cuando un pobre los salude,
devuélvanle el saludo.
9
Defiendan a los que son maltratados,
y luchen sin miedo por lo que es justo.
10
Dios los tratará como a hijos
si ustedes atienden a las necesidades
de los huérfanos y las viudas.
Así Dios los amará
más que sus propias madres.


Beneficios de la sabiduría

11
La sabiduría trata como hijos
a quienes buscan sus enseñanzas.
12
El que ama la sabiduría,
ama también la vida;
el que la busca con empeño,
encontrará la felicidad.
13
El que llega a poseerla,
recibe la bendición de Dios.
14
Amen a la sabiduría,
y Dios los amará a ustedes.
Sigan los consejos de ella,
y estarán adorando a Dios mismo.
15
Obedézcanla y vivirán seguros
y además gobernarán naciones.
16
Confíen en la sabiduría,
y ella estará al servicio
de ustedes y de sus descendientes.
17
La sabiduría los pondrá a prueba,
para ver si realmente la aman;
18
pero luego los hará felices
y les hará saber sus secretos.
19
Sigan, pues, por el buen camino,
para que ella no los abandone;
así no fracasarán en la vida.


Ni valentón ni cobarde

20
Hagan todo el bien que puedan
y no le hagan daño a nadie;
así no tendrán de qué avergonzarse.
21
Hay dos clases de vergüenza:
la que siente el pecador,
y la que siente el hombre honrado.
22
Está bien que tengan vergüenza,
pero no se hagan daño a sí mismos.
23
Siempre que sea necesario,
no se queden callados
ni escondan su sabiduría,
24
porque en el modo de hablar
se conoce al hombre sabio.
25-26
No es ninguna vergüenza
reconocer la propia ignorancia.
Es más vergonzoso negar la verdad;
¡es como querer detener un río!
27
No les hagan caso a los tontos,
ni se humillen ante los poderosos.
28
Cueste lo que cueste,
luchen siempre por la verdad,
y Dios luchará a su lado.
29
No hablen más de lo necesario;
respalden con hechos sus palabras.
30
No sean valientes en la casa
y cobardes en la calle.
31
Si extienden la mano para recibir,
extiéndanla también para dar.