Contra la falsa seguridad

1
No confíen en sus riquezas,
ni digan que no necesitan ayuda,
2
pues no son tan hábiles ni tan fuertes
como para satisfacer todos sus caprichos.
3-4
No piensen que todo lo pueden,
ni crean que pueden pecar
sin sufrir las consecuencias,
porque Dios los llamará a cuentas.
Si todavía no les ha pasado nada,
es porque Dios es paciente.
5-6
No crean que él va a perdonarlos
si hacen del pecado una costumbre.
Dios es muy compasivo,
pero también llega a enojarse
y castiga a los malvados.
7-8
¡No crean que las riquezas
los librarán del castigo!
¡Pídanle perdón a Dios!
¡No lo dejen para mañana!
De lo contrario él se enojará,
y cuando menos lo esperen
los castigará con la muerte.


Hay que saber responder

9-10
No crean todo lo que oyen.
No hagan hoy promesas
que mañana no cumplirán.
¡Dejen eso a los pecadores!
11
Presten atención a toda pregunta,
pero piensen antes de responder.
12
Si saben la respuesta, respondan;
si no la saben, guarden silencio.
13
Una respuesta puede ganar amigos,
pero también puede causar desgracias.
14
Dios castiga al mentiroso
y pone en vergüenza al ladrón.
No hablen mal de nadie,
para que no los llamen chismosos.
15
El pecado es pecado,
sea grande o sea pequeño,
así que no pequen contra nadie.