1-2
No te pongas a pelear
contra gente rica y poderosa,
porque usarán su dinero
para que otros luchen contra ti,
y al final caerás bajo su dominio.
El dinero influye en la gente,
¡y hasta corrompe a los reyes!
3
No discutas con charlatanes,
¡porque es echar leña al fuego!
4
No bromees con gente grosera,
para que no ofendan a tus padres.
5
No pongas en ridículo
a quien reconoce sus errores;
recuerda que nadie es perfecto.
6
No te burles de los ancianos,
porque también llegarás a viejo.
7
No te burles de los muertos,
porque todos moriremos.
8
No eches en saco roto
las enseñanzas de los sabios,
sino tómalas muy en serio,
porque así aprenderás
a tratar con gente importante.
9
Lo que ahora enseñan los maestros
lo aprendieron de sus padres.
Atiende a sus enseñanzas,
para que sepas cómo responder
cuando llegue la ocasión.
10
Provocar a un pecador
es jugar con fuego,
¡y te puedes quemar!
11
No discutas con gente orgullosa,
pues te atacará con tus propias palabras.
12-13
No prestes nada a los ricos
ni tampoco te hagas su fiador,
porque perderás lo que prestes
y acabarás pagando sus deudas.
14
No entables pleito con un juez,
pues dictará sentencia a su favor.
15-16
No discutas con los tontos,
ni viajes con gente alocada,
porque puede costarte la vida.
Para ellos la vida no vale nada,
y cuando estés indefenso te atacarán.
17
No le cuentes nada a un tonto,
porque no sabe guardar secretos.
18-19
No descubras tus secretos
ni digas todo lo que piensas
en presencia de un extraño.
No sabes lo que él puede hacer,
y podrías verte en problemas.